El viernes 27 de octubre se realizó el evento de celebración por los 20 años del Máster de Formación Permanente en Gestión Cultural, que forma parte del Instituto de Cultura y Tecnología de la Universidad Carlos III de Madrid. La jornada se llevó a cabo en modalidad híbrida, en las instalaciones del campus de Puerta de Toledo y de manera virtual.
Al evento asistieron aproximadamente más de 100 personas (entre presenciales y virtuales), incluyendo coordinadores, alumni, alumnado de la edición actual, profesores y colaboradores del Máster. El encuentro incluyó momentos para recordar los inicios del programa en el año 2003, y comentar cómo ha evolucionado al día de hoy, así como para realizar actividades de networking entre los alumni, una intervención artística y un cóctel de celebración.
Una jornada de comunidad
Al inicio, Enrique Villalba, director del Instituto de Cultura y Tecnología y del Máster, recalcó el protagonismo de los alumni en este evento. “Gracias a todas y todos por estar aquí, a los que estáis en el auditorio y a quienes estáis en el streaming, porque sois quienes habéis hecho este Máster a lo largo de todo esto tiempo… No lo estamos celebrando nosotros -el equipo de coordinadores y yo como director- sino que lo estamos celebrando como comunidad”, mencionó.
Respecto al programa y sus contenidos, también explicó cómo éste ha evolucionado en sus 20 años a la par que se fortalecía el papel del gestor cultural y la cultura. “La evolución de la cultura en 20 años ha cambiado de una manera impresionante, y el Máster ha cambiado a la par. Hemos intentado no solo ir al compás de esos cambios sino, en la medida de lo posible, anticiparnos a ellos”, resaltó.
A su turno, Carlos Almela, coordinador general del Máster, compartió algunas novedades del Máster, como el cambio en el enfoque de los TFM hacia una visión de proyectos. También presentó nuevos formatos como la Institución en residencia, que busca acercar al alumnado, de manera práctica, al modo de hacer gestión cultural de una institución real en Madrid; y los automáster, que son propuestas de las alumnas que se materializan como un evento cultural. Y, sobre el futuro del Master, enfatizó el foco en la crisis eco-social, la mirada hacia lo rural, lo femenino y la implicación de Latinoamérica.
La figura de Antonio Rodríguez de las Heras, fundador del Instituto de Cultura y Tecnología de la UC3M, y promotor activo del Máster en Gestión Cultural, también fue rememorada durante la jornada. De él se recordó, además de su investigación sobre los efectos de la tecnología en la sociedad y en los cambios culturales, su interés constante en repensar constantemente este Máster.
Luego de las aportaciones de Villalba y Almela, cada coordinador del Máster se dirigió al público para contar, desde la perspectiva de cada uno de sus módulos, cómo ha cambiado la manera de hacer gestión cultural desde el derecho, el diseño, la comunicación, las artes escénicas, la cultura digital, el cine y el patrimonio.
Entre el reencuentro y el networking
Además de compartir las novedades del Máster, en el evento hubo una serie de actividades para acercar a las distintas ediciones. Una de ellas fue “Un café sobre…” que consistió en reunir a interesados en una temática relacionada a la gestión cultural con coordinadores o alumni con experiencia en ese campo. Hubo cafés en torno a derecho y cultura, diversidad, cultura digital, mediación cultural, polémicas culturales, entre otros tópicos.
Además, se realizó un “Micro abierto” en el que cualquier miembro de la comunidad podía tomar la palabra y expresar lo que quisiera acerca de su vida profesional. Durante estas participaciones, Vanessa Tamayo, colombiana de la vigésima edición, contó que, en los últimos días, consiguió un inversionista internacional para fundar su empresa de gestión cultural. Pao de la Vega, a través de un audio enviado desde Ecuador, de la tercera edición, animó a los alumni a vincularse con Latinoamérica a través de sus proyectos. También, Alejandro Fernando de la Peña, docente y responsable comercial de la Fundación La Caixa, hizo hincapié en la calidad del alumnado del Máster y el prestigio que el programa ha ganado con los años.
En todo momento hubo intercambio intergeneracional y oportunidades para conocerse entre profesionales de las distintas promociones. La intervención artística de la velada estuvo a cargo de Paola Audelo, Abril Martínez, Mireya Larriba, Telmo Ojanguren, alumnas de la actual edición. Durante el cóctel, Arturo Pérez, de la vigésima novena edición, amenizó el ambiente como DJ.
20 años de recuerdos
Las conversaciones en las que se compartieron recuerdos fueron recurrentes durante toda la jornada. Al evento asistieron alumni de casi todas las 20 ediciones realizadas a la fecha, cada una con sus propias memorias. «Recuerdo que el grupo era muy simpático y apasionado por la cultura. En general, se formó un ambiente enriquecedor», dijo Antón González, alumno de décima quinta edición y actual gestor cultural en la Fundación Colección Thyssen-Bornemisza.
A su vez, Coro Bonsón, coordinadora en la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas, de la primera edición, aseguró que su mejor recuerdo es la gente con la que estudió. “Fue una promoción de gente que todavía no sabía lo quera la gestión cultural, y lo que teníamos eran muchas ganas de hacer cosas en cultura”, declaró.
Las personas que llegaron desde otras ciudades y/o países para hacer el Máster resaltaron, además, cómo estudiar en Madrid fue decisivo. Una de ellas es Ángeles Cutillas, quien vino desde Granada para ser parte de la quinta edición y que actualmente trabaja como educadora en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza. “Mi entrada en el Máster fue una inmersión en la vida cultural de Madrid y fue algo realmente apasionante durante todo el año”, puntualizó.
En el evento hubo oportunidad para hacer entrega, en nombre de la comunidad del Máster, de un ramo de flores a Julia Cortés, quien fue secretaria desde los inicios del Máster hasta junio de este año. «El mejor periodo de mi vida laboral sin lugar a dudas han sido estos 20 años”, afirmó al tomar la palabra. Asimismo, se dio otro ramo de flores y un regalo adicional a Enrique Villalba, por su labor como director por 20 años. «Es un privilegio haber compartido con tan buenas, grandes y bellas personas este viaje. A mí no ha hecho más que darme energía todo lo que hemos aprendido y compartido. Ese es el mayor privilegio: aprender, compartir», aseguró a modo de agradecimiento.





















