El Máster en Gestión Cultural UC3M renueva en cada edición su compromiso con la cultura rural, cada vez más valiosa en la formación y el desarrollo de la gestión cultural. La cultura, entendida no solo como un derecho y un potente motor de desarrollo, sino también como herramienta que sostiene nuestra identidad y cohesión social, reconoce hoy la necesidad de integrar la ruralidad como parte activa de las políticas y modelos de gestión cultural contemporáneos.
Desde el Máster se impulsa una cultura crítica que sea capaz de ver más allá de la relación tradicional de cultura y arte con la gran ciudad. Como señala Carlos Almela, coordinador del máster, multitud de fenómenos culturales suceden a lo largo de toda nuestra geografía y reflejan su riqueza cultural, algo que cualquier gestor/a cultural debe incorporar en su formación. Desde la ruralidad emergen olas de cultura y creación esenciales, según Almela, para el panorama cultural de una ciudad como Madrid que, como capital del país, debe estar conectada con diversas realidades culturales.
Cómo cultura y ruralidad se integran en el Máster en Gestión Cultural UC3M
La puesta en valor de la cultura rural se materializa de distintas formas en la programación del Máster. Desde la pasada edición, la institución en residencia es Paisanaje, una asociación que trabaja la crisis ecosocial desde el arte, la experimentación y la comunidad. Asentado en Madrid, este colectivo tiene como misión imaginar futuros posibles para una ciudad acogedora, consciente y sostenible. Mano a mano con el Máster, el alumnado puede conocer de cerca a Paisanaje y su modelo de gestión, valores, acciones y, sobre todo, el impacto y la importancia de iniciativas de cultura rural en Madrid.
De los aprendizajes más importantes que los alumnos se llevan de la relación con Paisanaje, según Carlos Almela, es «que conozcan que un rebaño y su pastoreo es un fenómeno agroecológico, pero también poético y político. Que el saber rural y artesano nos trae un lujo comunal a nuestra vida, que es mucho más fértil que el consumo turbocapitalista al que quieren llevarnos muchas industrias culturales».
El Máster también tiene presente la cultura rural a la hora de organizar el viaje de estudios, una actividad que deja huella en los alumnos y alumnas de todas las ediciones. En este curso, el Máster visitará la Vera y el Jerte, dos valles extremeños con multitud de artistas, agentes y colectivos que dan vida a una cultura que celebra la ruralidad y que dialoga, al mismo tiempo, con otros contextos culturales y sociales.
En el día a día del Máster, la cultura rural se aborda desde los distintos módulos sobre los fundamentos de la gestión cultural y distintas disciplinas artísticas. El alumnado se acerca a la cultura rural ya sea a través de conceptos relacionados –como el patrimonio cultural inmaterial– o con proyectos invitados como Fundación Cerezales o Plataforma BajoTeja. Conociendo este tipo de proyectos e iniciativas, el alumnado explora modelos de trabajo arraigados en el territorio, basados en la escucha, la mediación cultural y la colaboración con comunidades locales. Además, invitan a la reflexión sobre cómo la gestión cultural puede contribuir a activar contextos rurales sin descontextualizarlos, generando una práctica de la gestión cultural sostenible, situada, y con impacto social real






