Salimos a las calles de Madrid para buscar los trabajos de Diana Prieto Martín, alumni de la V edición, quien tras licenciarse en Historia del Arte y haber viajado por varios lugares de la geografía nacional e internacional, decidió mudarse a Madrid para cursar el MGC. Este enfoque lo obtuvo con la razón de seguir avanzando en su andadura profesional en el mundo del arte contemporáneo, con el objetivo de buscar más herramientas que le permitieran progresar. En sus palabras, “el Máster más prestigioso en gestión cultural era el de la UC3M”, hecho que forjó su decisión para formarse en este ámbito. Hoy día, tras fundar hace ya más de 12 años Madrid Street Art Project (MSAP), es una profesional consolidada en el sector, y ha querido contarnos cómo ha sido su experiencia a través de estos años:
En primer lugar, ¿cómo definirías Madrid Street Art Project (MSAP) para alguien que no lo conoce?
“Es un colectivo de comisariado y gestión cultural dedicado a crear, producir y comunicar proyectos relacionados con el arte en el espacio público, que pretende propiciar esta creación artística en contextos y comunidades diversas así como su disfrute de manera libre por parte de toda la ciudadanía”.
¿Cómo y por qué surgió la idea de crear MSAP?
“Allá por 2012 trabajaba coordinando proyectos artísticos en el Instituto Cervantes y estaba muy interesada en diferentes escenas culturales alternativas. A raíz del proyecto Grafika y conocer al que luego sería mi socio, Guillermo de la Madrid, pude profundizar todavía más en el mundo del arte urbano y se generó en mí un fuerte vínculo con ese carácter más transgresor de la creación artística, de una manera hacer arte que se estaba creando en ese momento, que todavía no tenía unas reglas escritas y al cual pensaba que podía aportar mucho”.
¿En qué proyectos has trabajado con MSAP?
“En estos más de 12 años de vida hemos hecho creado y colaborado con muchos proyectos (MUROS Tabacalera, Línea Zero, Festival Circular….), colaborando con decenas de instituciones, empresas, asociaciones y colectivos (Ministerio de Cultura, Ayuntamientos, Comunidades…) y con centenares de artistas. Solo en Pinta Malasaña, que es uno de nuestros festivales más populares y que en unos meses celebramos su 10ª edición, ¡participan cada año 100 artistas! Me satisface mucho poder tener una gran cantidad de gente y agentes colaboradoras, que van constantemente creciendo. Poder trabajar de cerca con todas estas personas y entidades tan variadas, entre otras cosas me aporta una visión amplia, diversa y enriquecedora del panorama cultural que se va actualizando de manera muy orgánica”.
¿Qué dificultades has encontrado al gestionar un proyecto cultural desde cero?
“Es un gran reto empezar de cero, una enseñanza continua, pero lo cierto es que hay muchas cosas que te las tienes casi casi que inventar, porque no hay precedentes, ni modelos, ni manuales que te digan que hacer y cómo hacer. En nuestro caso cuando empezamos no había ninguna entidad que se dedicara exactamente a lo mismo, así que una gran parte del trabajo siempre ha sido pensar en qué hay que hacer, cómo hay que hacer y hacerlo, en parte de manera intuitiva y en parte en base a tus experiencias y conocimientos previos, eso implica un aprendizaje continúo a base de ensayo y error”.
Entre algunos de vuestros retos está el de haber creado una exposición al aire libre en el ya icónico pasaje de Cubos, ¿cómo ha sido trabajar en ello? El lugar ahora mismo es muy reconocido y un atractivo precisamente por vuestra intervención.
“Uno de nuestros objetivos en el proyecto de Cubos -y en otros muchos que tratamos- es el de la transformación del espacio público, una transformación positiva, a través de la creación artística, donde la ciudad gane nuevos espacios espacios para el arte, para que los y las artistas puedan crear y que la ciudadanía pueda disfrutar de esa creación en vivo, normalmente reservada a unos pocos, pues suele llevarse a cabo en los estudios y talleres, lugares privados e íntimos, y no en la calle, en la cotidianidad de la gente. Trabajar en la calle requiere de mucha capacidad de resiliencia, porque conlleva lidiar con muchos imprevistos, desde los atmosféricos hasta los humanos, pero es muy gratificante, porque tal y como sucede en el pasaje de los cubos y en la plaza, es un bullir de personas, que van de paso o echar el rato, porque es un lugar muy vivo, y de quien de primera mano tienes sus reacciones, sus comentarios, sus sensaciones y puedes ser partícipe de cómo influyes de manera positiva, en mayor o menor medida, en sus vidas”.
Mantenerse durante 12 años con éxito y bastante presencia en la ciudad ¿tiene algún secreto o habilidad esencial necesaria desde la gestión cultural?
“Resiliencia, pasión, coherencia, empuje, proactividad, capacidad de escucha, compromiso… No creo que sea cuestión de un factor o habilidad única si no de la suma de múltiples. Siempre pienso que es la suma de un buen hacer, de mucho esfuerzo y algo de suerte. No es fácil mantenerse en el tiempo porque hay muy pocas ayudas -y ninguna estable- a la gestión cultural de base y al desarrollo de proyectos culturales no institucionales sobre todo en el medio-largo plazo, el sistema de apoyos está planteado como algo demasiado puntual y es insuficiente. Así que hay que estar siempre en continuo movimiento, en todos los sentidos, pensando nuevos proyectos, alianzas e iniciativas”.
¿Has pensado en extender a más ciudades el proyecto?
“En los inicios de MSAP teníamos esas miras, pero con el tiempo nos fuimos dando cuenta de la enorme importancia del conocimiento del contexto en el desarrollo de proyectos (artísticos) en el espacio público. Para generar algo en un lugar hay que conocer ese territorio y a esa comunidad y después pensar y actuar. Así que si bien es cierto que hemos llevado a cabo proyectos y hemos colaborado en otros más allá de Madrid y su ámbito natural de actuación, su comunidad autónoma, siempre lo hemos hecho apoyándonos en agentes locales, porque creemos que es la manera más apropiada si queremos obtener unos resultados profundos”.
¿Cómo es tu día a día trabajando en Madrid Street Art?
“Nunca hay un día igual al otro, jeje. Por supuesto, tengo una planificación, diaria, semanal e incluso mensual, pero luego la realidad del día te marcando que es lo que hay que hacer, y en parte me gusta porque me hace tener muy presente como es la calle, el arte en el espacio público, vivo, cambiante, con normas que a veces funcionan y a veces no, con necesidades y oportunidades que surgen de repente y que no se pueden obviar. En líneas más generales, pienso que hay que dedicar tiempo, todos los días si es posible, en tres momentos diferentes, uno a reflexionar y pensar nuevos proyectos que puedan tenerse en un horizonte más lejano, a preparar y concretar el siguiente o siguientes proyectos, y ejecutar el proyecto del momento. Además, me parece imprescindible tratar de estar al día en cuanto a artistas y agentes culturales que te puedan dar pistas de líneas de creación interesantes. El dinamismo es una parte fundamental del día a día”.
¿Qué te aporta a nivel personal haber logrado sostener y crear un proyecto como Madrid Street Art?
“Me encanta mi trabajo, hace tiempo me preguntaron cuál sería mi trabajo ideal y contesté que el que tengo, pero añado, con una mayor estabilidad. Sin duda, lo que más me apasiona es poder propiciar la creación artística y que esta contribuya a mejorar el espacio público y por tanto, de alguna manera, la vida de la gente. Apuesto por una creación artística y cultural reflexiva, crítica y accesible, pensar que contribuyo a todo esto me da mucha satisfacción.
Es mi modo de vida, está ya en mi adn profesional y personal. MSAP se ha adaptado a mis ritmos vitales, sobre todo teniendo en cuenta que entre medias he sido madre, y me ha sabido cuidar y respetar en los momentos que mi vida lo ha requerido, ya que como filosofía tenemos muy presente aquello de “poner los cuidados en el centro” y que la cultura es sanadora y necesaria”.
Los y las artistas que trabajan con vosotros, ¿cómo llegan a MSAP?
“Tenemos dos maneras de trabajar, en ocasiones lo hacemos a través de convocatorias artísticas, y seleccionamos a partir de la revisión y valoración pormenorizada de las solicitudes recibidas. Y el resto de las veces la selección se hace a través de invitación, en base a las necesidades, características, objetivos e idiosincrasia del proyecto que estemos llevando a cabo.
Considero que nuestra labor curatorial es muy importante y en este sentido nos la tomamos muy en serio, tratando de estar muy al día de lo que sucede por supuesto en el mundo del arte urbano y por extensión en el del arte contemporáneo, tratando de profundizar en nuevos trabajos tanto de artistas que ya seguimos y conocemos desde hace tiempo como en los de artistas nuevos o con los que no hemos tenido la oportunidad de colaborar previamente. Por supuesto, las redes, los festivales, etc., son vías para mantenernos al día de lo que está sucediendo, como alarmas que nos dan un toque y a partir de ahí ahondar en el conocimiento de estos nuevos trabajos.
Nos parece también muy importante en esta profundización no quedarnos en las fotos vistas en redes, sino visitar en la medida de lo posible los lugares donde están estas intervenciones y poder ver en vivo las obras, porque ya sabemos que todo lo que está en internet no es verdad ni es tan bonito como parece, así como establecer relaciones con organizadores, curadores, y compartir conocimientos y también visitar artistas tanto a sus estudios como cuando están creando en el espacio público, y con todo ello poder conocer mejor sus procesos”.
¿En qué medida te ha ayudado el Máster a la hora de desenvolverte profesionalmente?
“Creo que todo en la vida es una cadena y eso aplica a lo profesional también. Con 24 años el Máster me permitió tener una visión más amplia de lo que significaba la cultura y la gestión cultural. A raíz del máster obtuve una beca para ir 6 meses al Instituto Cervantes de Nueva York, cuya experiencia sin duda tuvo un poso en mi definitivo que en consecuencia me posibilitó llegar a otros lugares y podría seguir con esta cadena hasta el día de hoy. Además, pude compartir un intenso año con 40 personas como yo, que algunas ya han sido desde entonces compañeras de vida y con muchas otras me las he ido cruzando en lo profesional en estos años de manera muy gratificante, así como a profesores y ponentes que compartieron sus saberes en su momento con un grupo de jóvenes con ganas de comerse el mundo de la cultura. Lo recomendaría por las oportunidades de conocimientos y contactos que te llevan a dar nuevos e importantes pasos en tu trayectoria profesional”.
Tras explicarnos con detalle los procesos de Madrid Street Art Project, Diana aconseja a la actual y futuras generaciones de alumnos que “tengan muchas ganas de aprender, de hacer cosas, conocer gente, y aprovechar la energía”, sin olvidar que como gestoras culturales, hay que “tratar de estar muy al día de lo que sucede”. Y sin embargo, el trabajo también deja buenos momentos, como los que recuerda nuestra alumni de su paso por el MGC: “toda la gente increíble que conocí, aunque hayan pasado más de 15 años todavía tengo presentes”.
Por último, Diana anima a los lectores y la comunidad MGC a visitar las creaciones en vivo que hacen desde sus proyectos en la calle con MSAP. Sin duda, estaremos pendientes de todo, y cada vez que paseemos por Madrid y sus alrededores, estaremos atentas para descubrir las obras creadas por Madrid Street Art Project. Hasta que las descubras, te dejamos su Instagram para estar al tanto: Instagram | Madrid Street Art Project










