Como cada año, el MGC organiza un viaje de estudios de fin de curso que, en esta ocasión, tuvo lugar en El Valle del Jerte (Cáceres, Extremadura). Las alumnas comenzaron su recorrido el viernes 25 de abril poniendo rumbo a un itinerario que conectó la cultura con el ámbito rural. Durante ese fin de semana, multitud de anfitriones de todas las edades y proyectos, nos acogieron en sus municipios y centros culturales para mostrarnos cómo viven allí la cultura, el folklore y, sobre todo, cómo es la gestión cultural en lo rural. Desde pequeñas redes autogestionadas por vecinas, pasando por grandes instituciones nacionales, este viaje fue muy enriquecedor y las alumnas avisaron un plano cultural desde todas las perspectivas posibles. Además, varios coordinadores del Máster acompañaron al grupo.
El viernes, arrancamos a una pronta hora desde Puerta de Toledo. El trayecto fue directo hasta que llegamos a Villanueva de la Vera, localidad en la que El Cinorrio, un grupo asociado, nos preparó una gymkana por equipos en la que cada grupo tuvo la oportunidad de visitar diferentes rincones del pueblo y conocerlos de la mano de sus habitantes. Cada uno tuvo su propia visita, pues ninguna fue igual, tampoco lo fueron las actividades que tuvieron que realizar. Al final de esta divertida propuesta, la Plataforma Bajo Teja se unió a nosotras organizando una gran comida al aire libre en un entorno único, la ermita “cero” de donde surgieron las diferentes poblaciones del valle. Degustamos tres platos que simbolizaban causas de unión social, y es así como festejamos el encuentro de todas las personas que allí estábamos (¡más de 50!). Tras la comida, pusimos rumbo al Monasterio de Yuste, conjunto perteneciente a Patrimonio Nacional, donde disfrutamos de una visita guiada por los magníficos rincones del edificio y sus alrededores. Al finalizar la visita, marchamos hacia Plasencia, lugar donde nos alojamos la primera noche y donde disfrutamos de una visita de manera libre.
El sábado lo comenzamos visitando el Palacio del Cerezo en Cabrera. Allí, Amparo Moroño y el colectivo de mujeres del Valle del Jerte nos acogieron calurosamente compartiendo anécdotas, su día a día, música, e incluso ¡recetas que pudimos degustar! También hubo tiempo para hacer un taller de intervención a pinturas clásicas y de comer en compañía de este simpático grupo. A primera hora de la tarde, ellas mismas nos enseñaron en un paseo, su intervención artística bajo la dirección de Lucía Loren, en lo que es la recuperación de un antiguo pueblo ya comido por el paso del tiempo y el abandono. Gracias a este recorrido, pudimos comprobar la maestría con la que estas mujeres se desenvuelven en la técnica de la piedra seca, un arte ancestral de construcción que están tratando de preservar. Al ir cayendo la noche, pusimos rumbo a El Torno, localidad donde se encontraba el albergue donde pasaríamos la segunda noche, y donde además, hubo una noche de micro abierto en el que tanto profesores como estudiantes compartieron música, poemas, reflexiones, bailes y, sobre todo, momentos de gran diversión.
Ya el domingo, poniendo fin a nuestro viaje, pudimos conocer por la mañana el impactante Museo Vostell en Malpartida de Cáceres, de la mano de su director José Antonio Agúndez García. Además de director del centro, José Antonio conoció a Vostell, de quien nos contó sus ideas y preocupaciones a la hora de crear las obras que se exponen en el museo. A continuación, comenzamos nuestra vuelta a Madrid parando antes por Trujillo para comer todos juntos un menú tradicional de Extremadura. A las 19:30h el autobús llegó al destino del que partimos, todo gracias a Miguel, nuestro conductor, que hizo posible cada desplazamiento.
Sin duda, este viaje quedará en el recuerdo de todas las personas que componen esta edición del Máster. Más allá de aprender, también hemos compartido multitud de vivencias y experiencias que han fortalecido los vínculos entre nosotras.










