En la XX edición del MGC, tres alumnas comprometidas con las artes escénicas emergentes decidieron crear un proyecto que mantuviera y asegurase la calidad de este tipo de espectáculos. Ana Rodríguez Maqueda, Marta Gabaldón Guzmán y Lucía Feijóo Robles, junto a Silvia Alba (compañera del sector), son las gestoras detrás de Viva Roberta.
Ellas mismas expresan que “la idea era poder formar parte de una comunidad”. Como grupo joven de gestoras culturales, querían ofrecer su propio proyecto de manera viable sin tener que depender de instituciones más grandes, a priori “inaccesibles”, comentan. Viva Roberta, es un proyecto que en esencia desea “mantener vivo el tejido cultural de las artes vivas emergentes”. Por esto, tras darse cuenta de que las diferentes compañías escénicas necesitan una ayuda en la gestión, la creación de Viva Roberta se convirtió en realidad. Ante esta evidencia, declaran que “las compañías necesitan ayuda, necesitan gestoras, están faltas de herramientas de gestión cultural, el panorama es muy exigente a muchos niveles (jurídico, artístico, económico, temporal)”.
Sus integrantes declaran que el objetivo final de Viva Roberta es el de “facilitar sistemas culturales a artistas emergentes con proyectos de alta calidad, para poder generar beneficios”. Se trata de “realizar una tarea de pura gestión cultural, de transmisión de conocimiento, generación de red y comunidad”. Tarea para la que se han formado en el MGC, y que en su día a día realizan con un favorable éxito.
En el día a día de Viva Roberta
En su método de trabajo, cuentan principalmente con equipos divididos que cubren sus ejes de acción: búsqueda de financiación, distribución y producción. Su gestión interna pasa por tener “reuniones semanales, trabajo individual y ese trabajo por equipos”, aunque admiten que les “gustaría ser más sostenibles económicamente, asegurando la continuidad del proyecto”. Todo ello para intentar que Viva Roberta ocupe el centro de sus vidas laborales, centrándose exclusivamente en la actividad del proyecto y su objetivo.
Gracias a su organización, actualmente trabajan con 10 compañías y creadoras del sector de las artes escénicas emergentes. “Depende de la necesidad que tengan trabajamos de una manera o de otra”, la especialización de la ayuda para cada proyecto es una seña de identidad en el diseño de gestión de Viva Roberta. “Con cinco de ellas nos centramos más en distribución, con alguna otra en búsqueda de residencias y otro tipo de convocatorias, y también ayudamos en general en búsqueda de financiación, solicitud y justificación de subvenciones públicas”.
Por otra parte, la consistencia y unión del conjunto que conforma Viva Roberta es la base de que todo funcione correctamente. Las buenas prácticas se unen a un componente humano al que prestan especial atención. Manifiestan que los cuidados y la escucha entre ellas y el resto de tejido con el que trabajan es indispensable. Además, tratan de “ser partícipe en la medida de lo posible del proceso de creación de las obras” de las artistas con quienes trabajan.
Las próximas intervenciones de Viva Roberta, pasan por plantear y llevar a cabo residencias de creación para artistas multidisciplinares. Para lograr exitosamente todas las propuestas a futuro, su testimonio reincide en la importancia y la idoneidad de dedicar su vida laboral al proyecto, pudiendo enfocar todo su tiempo productivo en ello, sin necesidad de compaginar con otros trabajos asalariados que dificultan la tarea.
Su paso por el MGC
Nuestras alumni destacan el valor del profesorado del MGC para comprender el sector y poder trabajar para generar cercanía, a la par que enriquecen el tejido cultural: “a través del máster y sus ponentes pudimos acercarnos mejor al panorama cultural, y entender que este tejido es inaccesible. Queremos traducir y facilitar este mejunje montado, intentar desenredarlo un poco, con otras herramientas y otros lenguajes. Desde la cercanía y la comunicación con las artistas que trabajamos, generamos una comunidad de profesionales emergentes que buscan encajar sus propuestas en este sector. Somos un grupo de amigas y desde ahí es desde donde queremos trabajar”.
Tampoco olvidan el valor de las relaciones sociales generadas en el MGC, por eso recuerdan ese grupo humano con quienes compartieron formación: “nos llevamos sobre todo los vínculos que hemos creado entre compañeras para poder navegar juntas”. Ahora que las hemos conocido un poco más, comprendemos la importancia de lo social, teniendo en cuenta el especial valor que le dan y que aporta a Viva Roberta. Es por eso que su consejo a las futuras generaciones de gestoras culturales es el de “formar buenos lazos con las compañeras con las que poder contar en este sector, presente y futuro”.
Por último, Viva Roberta y el MGC invitamos a que todo el mundo “acuda a las actividades de las compañías” con la que estas alumni trabajan. Cualquiera puede apoyar la cultura escénica emergente. Para que esto suceda y se pueda disfrutar de la programación, dejamos a continuación la información sobre Viva Roberta. Continuemos viendo crecer a estas jóvenes gestoras y a la comunidad que han creado gracias a su gran compromiso.
¡Os esperamos en los escenarios!





