Judith Corro, del #MGC19ed, inauguró exposición como curadora

Desde mayo de 2023, la gestora cultural trabajó con el artista chileno Álvaro Aroca

A inicios de mes la exposición «Newen: hacia la oscuridad», con obras del artista chileno Álvaro Aroca, fue inaugurada en el espacio Ornella de Simone y REMAX/Arte en Madrid. Judith Corro, alumni del #MGC19ed, ha sido curadora del proyecto. Para esta nota, nos contó cómo fue su primer contacto con el artista y los retos a los que debió enfrentarse durante este proyecto expositivo.

Un encuentro afortunado

La relación entre Judith y el proyecto expositivo surgió a partir del encuentro con Kiki Pertiñez, directora de Boom Art Community, comunidad que conecta a artistas latinoamericanos y agentes culturales en España. A través de ella conoció a Álvaro Aroca, quien la invitó a ser curadora de la exposición. “A los dos nos une nuestra intención decolonial y la mirada subversiva a los procesos de producción y montaje, por lo que fue una oportunidad que me interesó inmediatamente”, dijo sobre su relación con el artista.

El proyecto expositivo, entonces, empezó en mayo de 2023, con visitas al estudio del artista para conocer su obra. “Nuestras reuniones se enfocaban en empatía y conversación, herramientas con las que alimentábamos las reflexiones que terminaron siendo parte del marco conceptual de la exposición. De ahí, mi rol implicó seleccionar las obras que mejor representaran esta temática y asegurarme de que la exposición contara una historia coherente y emocionante”, comentó al respecto.

Lo siguiente fue evaluar el espacio para conocer sus oportunidades y limitaciones. Lo que Judith buscaba, según contó, es “modelar un diseño de exposición que fuera acorde a la intención de Álvaro pero que al mismo tiempo me dejara cierta libertad para experimentar el cómo empujar o realzar esa intención”.

Los retos de un proyecto expositivo

Aunque Judith se enfrentó a las dificultades técnicas usuales de montar una exposición, como gestionar la logística y los materiales, comentó que el mayor reto fue “mantener ese balance entre mi propia identidad como curadora que tiene su propia intención y mirada creativa, pero no dejar que estos derramen sobre la voz del artista”.

“Cuando este balance se logra, el resultado es maravilloso porque parte más de un lugar de colectividad y cuidados mutuos, que de un lugar de pensamiento individual y tensión. Mi trabajo se enfoca mucho en alternativas de producción curatorial y en la implementación de ternura y cuidados en los procesos, por lo que trabajar con un artista como Álvaro ha sido ideal porque su intención va muy acorde a la mía en ese sentido”, agregó.

Una mirada sobre Iberoamérica y el arte

Proveniente de Panamá, Judith fue parte de la decimonovena edición del Máster en Gestión Cultural. Tras realizar este posgrado, ahora considera que ha hecho un cambio de carrera “porque me apasiona este mundo”. Por su experiencia en ambos lados del charco, nos compartió su mirada sobre lo que acontece en Latinoamérica en relación a España en el contexto de la gestión de las artes.

“En Latinoamérica se está trabajando por conectar un poco más el sector para crear redes de apoyo emocional, social y financiero, ya que carecen las oportunidades de ayudas en comparación a España, por ejemplo. Proyectos en tecnología y accesibilidad a las artes creo que son indispensables para mediar públicos más grandes a las artes, ya que este sector se mantiene muy segregado en su audiencia, y por ende en su consumo que a la vez afecta la sostenibilidad del artista”, contó Judith.